DEPORTE PRÁCTICA MOTRIZ FRENTE A VIDEOJUEGOS CON COMPETICIÓN (JOSE HERNÁNDEZ MORENO, 2017)

 DEPORTE PRÁCTICA MOTRIZ FRENTE A VIDEOJUEGOS CON COMPETICIÓN 

(JOSE HERNÁNDEZ MORENO, 2017) 

RESUMEN 

En agosto, se generó un debate público en Canarias sobre si incluir los videojuegos con competición en la futura Ley Canaria del Deporte, propuesta por el presidente del Gobierno de Canarias. La mayoría de los profesionales en el campo de la actividad física y el deporte se pronunciaron a favor de regularlos en una Ley Digital específica, excepto una excepción. 

El debate se centró en si los videojuegos con competición pueden considerarse deporte práctica motriz. Para algunos, esto no era crucial, pero para otros, era esencial para la discusión y regulación. Se argumentó que la definición precisa es fundamental antes de regular cualquier actividad. 

Se destacó que el concepto de deporte como práctica motriz se ha desarrollado a lo largo de las décadas a través de investigaciones científicas y que contiene suficiente validez y rigor. Uno de los aspectos distintivos del deporte práctica motriz es la situación motriz, que implica la participación activa y directa de los deportistas y la organización significativa del comportamiento motor. 

Se comparó el deporte práctica motriz con los videojuegos con competición, argumentando que estos últimos carecen de la misma especificidad y singularidad. Además, se mencionó que el deporte práctica motriz involucra inteligencia motriz y una competencia motriz deportiva que no se encuentra en los videojuegos. 

Se enfatizó que la regulación del deporte práctica motriz ha evolucionado para promover el juego limpio y la espectacularidad, mientras que los videojuegos de competición aún no han producido conocimientos científicos suficientes en estos aspectos. 

Se concluyó que los videojuegos de competición no deben regularse como deporte práctica motriz, ya que se desarrollan en un entorno virtual y no representan una realidad humana como lo hace el deporte. Priorizar la eliminación de comportamientos problemáticos en los videojuegos y abordarlos con seriedad y rigor en su propia regulación es esencial. Se instó a los exalumnos parlamentarios a abordar esta situación desde una perspectiva científica y académica en lugar de tratar de incluir los videojuegos de competición en la Ley del Deporte. 

 

CRITICA PERSONAL  

El debate sobre si los videojuegos con competición deben incluirse en la futura Ley Canaria del Deporte es un tema de relevancia que merece una consideración detallada. El artículo presenta varios puntos de vista y argumentos que deben ser analizados críticamente. 

En primer lugar, es válido que se haya generado un debate público sobre este tema, ya que los videojuegos con competición son una forma de entretenimiento que ha ganado mucha popularidad en los últimos años. La propuesta de una Ley Digital específica para regularlos plantea cuestiones importantes sobre cómo deben ser tratados en el contexto legal y deportivo. La discusión sobre si los videojuegos con competición pueden considerarse deporte práctica motriz es esencial. Como se menciona en el artículo, la definición precisa de lo que constituye un deporte es fundamental antes de decidir su regulación. Sin embargo, es importante reconocer que las definiciones de deporte pueden variar según el contexto cultural y social. Lo que puede considerarse deporte en un lugar puede no serlo en otro. 

El énfasis en la situación motriz como un aspecto distintivo del deporte práctica motriz es interesante. La participación activa y directa de los deportistas y la organización significativa del comportamiento motor son elementos clave en la mayoría de las actividades deportivas tradicionales. Sin embargo, es importante recordar que los videojuegos con competición también requieren habilidades y estrategias específicas, aunque no involucren actividad física en el sentido tradicional. 

La comparación entre el deporte práctica motriz y los videojuegos con competición es un punto importante de discusión. Ambos tienen sus propias características y no se pueden equiparar directamente. Los videojuegos con competición se desarrollan en un entorno virtual, lo que les otorga una especificidad diferente. Sin embargo, esto no necesariamente los excluye de ser considerados como una forma de competición legítima. El argumento de que los videojuegos de competición aún no han producido suficiente conocimiento científico en áreas como el juego limpio y la espectacularidad es válido, pero también es importante recordar que esta industria está evolucionando rápidamente y puede generar su propio conjunto de regulaciones y estándares en el futuro. 

En última instancia, la decisión de si los videojuegos con competición deben regularse como deporte práctica motriz o en una categoría separada es una cuestión compleja y debe basarse en un análisis cuidadoso de todas las implicaciones. Es importante que los legisladores aborden esta cuestión desde una perspectiva informada y científica para tomar decisiones sólidas y equitativas. En cualquier caso, el debate sobre la regulación de los videojuegos con competición es un reflejo de cómo la tecnología y la cultura están cambiando la forma en que entendemos el deporte y la competición en la sociedad contemporánea. 

 

VALORACIÓN PERSONAL 

El debate público que se generó en Canarias en agosto en torno a la inclusión de los videojuegos con competición en la futura Ley Canaria del Deporte me ha brindado valiosas perspectivas tanto como educadora como a nivel personal. 

En primer lugar, como educadora, este artículo me ha permitido reflexionar sobre la importancia de definir con precisión los conceptos antes de regular cualquier actividad. En el campo de la educación, es esencial comprender y definir claramente los términos y conceptos que se utilizan, ya que esto sienta las bases para la toma de decisiones y la implementación de políticas educativas efectivas. La discusión en torno a si los videojuegos con competición pueden considerarse deporte práctica motriz o no subraya la necesidad de definir claramente lo que se entiende por "deporte" y cómo se aplica en un contexto cambiante, como el de los videojuegos modernos. 

Además, este artículo pone de manifiesto la importancia de basar las decisiones en evidencia científica sólida. La referencia a la evolución del concepto de deporte como práctica motriz a lo largo de décadas de investigación científica subraya la importancia de tomar decisiones informadas y respaldadas por la investigación. Como educadora, esto me recuerda la relevancia de fomentar el pensamiento crítico y la búsqueda de información respaldada por la evidencia en mis alumnos/as. 

A nivel personal, este artículo me ha hecho reflexionar sobre la relación entre los videojuegos y la actividad física. Si bien los videojuegos con competición pueden ser entretenidos y desafiantes, también destaca su diferencia fundamental con el deporte práctica motriz tradicional. La falta de participación física directa y la ausencia de una competencia motriz deportiva en los videojuegos son puntos clave que diferencian estas dos actividades. Esta reflexión personal me lleva a considerar cómo equilibrar el tiempo dedicado a los videojuegos y la actividad física en mi vida y cómo transmitir este equilibrio a quienes educo. 

La conclusión del artículo, que aboga por una regulación separada de los videojuegos con competición en lugar de su inclusión en la Ley del Deporte, resalta la importancia de tratar las actividades de manera adecuada y específica. Esto me lleva a considerar cómo se pueden abordar los desafíos y problemas que pueden surgir en los videojuegos, como los comportamientos problemáticos, con seriedad y rigor en su propia regulación. 

En resumen, este artículo me ha proporcionado una valiosa oportunidad para reflexionar sobre la importancia de definir conceptos con precisión, basar las decisiones en evidencia científica y abordar las actividades de manera adecuada y específica.  

 

OTRAS APORTACIONES 

Gámez, G. M., & Miguel, D. F. (2021). Juego, deporte, olimpismo…¿pueden alcanzar los e-sport el estatus de deporte olímpico? EmásF: revista digital de educación física, (70), 15-31. 

El aumento de la popularidad de los deportes electrónicos, conocidos como e-sports, ha generado un debate sobre si deberían ser considerados deportes y regulados como tal. Este documento aborda críticamente el concepto de deporte, tanto desde una perspectiva teórica como legal, con el objetivo de analizar si los e-sports pueden ser categorizados como deporte y si cumplen con los requisitos necesarios para ser parte de los Juegos Olímpicos. 

Se argumenta que los e-sports comparten elementos fundamentales del deporte, como su carácter lúdico y la fatiga que puede resultar de su práctica. Además, se ajustan a las características del deporte moderno, como la racionalización, igualdad de oportunidades, organización burocrática, secularismo, especialización, cuantificación y la búsqueda de la marca. 

Por otro lado, se señala que la Carta Olímpica no contiene disposiciones que prohíban la inclusión de los e-sports en los Juegos Olímpicos y establece requisitos que podrían ser cumplidos por los e-sports, como la competición libre de dopaje y la adhesión a la ética del olimpismo. 

A pesar de cumplir con muchos de los requisitos, los e-sports no son ampliamente reconocidos como deporte por las instituciones, lo que sugiere la necesidad de una redefinición del concepto de deporte y un mayor debate sobre cómo abordar nuevas disciplinas que puedan considerarse deportivas en la sociedad actual. 

 

APUNTES CONCEPTOS 

Cagigal (1959), Coubertin (1960), Diem (1966), Trapero (1979), Huizinga (1987), Parlebas (2001), Lagardera, y Lavega (2004) y el Diccionario de la Lengua Española (2014) definen al deporte práctica motriz como una situación motriz de competición, reglada e institucionalizada, por lo general, de carácter lúdico.  

Competencia motriz deportiva, considerada tal como lo hace Ruiz Pérez (1995), el conjunto de conocimientos, procedimientos, actitudes y sentimientos que intervienen en las múltiples interacciones que realiza en su medio y con los demás, y que permiten que los deportistas superen los diferentes problemas motores planteados 

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